Cinco años soportando esta vida sin más que el apoyo de mi madre, que al fin de cuentas, siempre fue ella la que necesito más apoyo. No sé si se lo dí, nunca supe si fui una buena hija, lo dudo, pero trate de hacer las cosas lo mejor que pude. Y si falle demasiado, te pido disculpas.
Apoye la cabeza en la almohada y en cosa de minutos, extrañamente ya no estaba en mi cama, el paisaje se hacía más y más nítido a medida que mis ojos se iban cerrando. Ahora ni si quiera estaba en mi casa. El pasto que había era tétricamente hermoso, y los árboles tan grandes que daban miedo.
Y allí apoyado en un tronco te vi a ti...
-Te estaba esperando.- dijiste.

